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«VAMOS AL CERO», ABAJO DEL FUERTE BULNES, ARRIBA DE PUERTO DEL HAMBRE

El siguiente es un imperdible relato que nos envía desde Punta Arenas nuestro buen amigo Samuel Miranda, reconocido motoquero de la zona austral y padre del súperexperto del enduro Vicente Miranda. Nos da cuenta del «Cero», lugar de encuentro de los riders donde comienza o termina todo…

Texto : Samuel Miranda
Fotos : Andrés Harambour

No es que estemos parafraseando al lúcido cantautor español Ismael Serrano, ni tampoco diciendo que aquí comienza todo, pero para entender y reaccionar al dicho «vamos al cero» , basta con estar un fin de semana en Punta Arenas y, unidos por el grupo de «La Guarida», tomar la moto para en un paseo simple y al mismo tiempo complejo, dadas las condiciones siempre variables de la Patagonia, viajar al extremo Sur de la ruta CH 9 para llegar al «Cero» o al kilómetro cero, allí donde en lo fundacional se generó la presencia chilena en el extremo sur austral, pero también en donde parte o termina todo, geográficamente, la mitad de Chile se marca en este punto.

Impresionante vista aérea de uno de los tantos grupos de motoristas que se juntan los domingos en «El Cero»

Punto sagrado para algunos, en la parte alta de puerto del Hambre (donde otrora murieron colonos tratando de habitar lo absolutamente agreste) y al mismo tiempo en la parte baja del Fuerte Bulnes, primer enclave militar chileno que dio presencia y soberanía al territorio.  Punto de interés turístico para otros, desde allí parten  las visitas guiadas al Fuerte o siguen más al Sur hasta llegar al punto más extremo de los caminos continentales, justo a escasos kilómetros del Faro San Isidro.

Más allá de la historia y de los hechos significativos se reúnen aquí a menudo, varios, sino muchos de los motoqueros australes para «rodar» 100 kilómetros desde y hacia Punta Arenas, kilómetros a veces maravillosos y otras veces tremendamente fríos y hostiles, lo que obliga -porque la tradición ya se ha hecho- a 2 o 3 paradas para estrechar lazos y cuentos alrededor de un buen fuego, café y el infaltable cigarro, tanto mejor si viene acompañado de un buen pan amasado o de alguna sopaipilla de Rinconada Bulnes (¡son gigantes y ricas decimos nosotros!).

Recorrido por asfalto, donde los vientos y el frío también arrecian

El grupo parte temprano un Domingo cualquiera a través del ya muy usado whatssap y a mediodía ya se encuentra armado en la última bencinera del Cono Sur, aquí no importan los Apellidos ni el tipo de Moto o su Marca, como tampoco la Cilindrada o si vas acompañado o solo, el único objetivo real y concreto es «rodar» …sintiendo la gracia o la furia de los elementos y sentir motores girando y acelerando a tu alrededor para llegar al cero, sacarse el casco y compartir, luego ya se harán los contactos para el café y surgirá espontánea, cordial y saludable la amena conversación.  Algunos osados habrán llegado «volando» antes que nadie (ni hablar de las velocidades máximas que ya se han marcado) y otros a tranco moderado pero seguro lograrán el mismo objetivo, lo cierto es que al final del recorrido, nadie quedará solo en su regreso y habrán ocupado todos un tiempo justo como para volver a casa y disfrutar del almuerzo familiar de día Domingo.

«Vamos al cero»…donde comienza o termina todo…

 

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