UN SECRETO DE CAMARÍN…

Aprendieron de niños que el tonto más grande de la cuadra no era, necesariamente, el que iba a ganar en las pichangas o en las bolitas, salvo intimidación de por medio.
Supieron desde cabros que un ruso, un argelino, un inglés, español o brasileño, no los iban a pasar a llevar por más físico que tuvieran. Aunque, claro, debían trabajar más que el resto para que la diferencia de peso, pantorrilla, bíceps y estatura no se notaran al momento de ir detrás de una pelotita.
El mundo de los futbolistas, en este sentido, no tiene por qué diferir del intelectual.
¿Cuántos ingenieros, médicos, periodistas, astrónomos, poetas chilenos se han parado frente a frente con mentes brillantes foráneas y han sabido decir lo suyo?.
Una cuestión de integración y roce más que nada.
En mis tiempos de futbolista (década de los ’70 y principios de los ’80) con suerte había un Campeonato Sudamericano cada dos años. Con fortuna salías del país o te visitaba algún rival de los buenos…tampoco de los malos. No tenías con quién medirte, para saber dónde estabas.
La generación BICAMPEONA de América (que nos hizo estallar en plena premiación del Desafío del Desierto en Iquique), con chicos quizás más pobres, humildes y con escasa educación, tuvieron, en cambio, más puertas para abrir.
Ya en Canadá 2007 -Sulantay mediante-  Alexis, Gary y Arturo, entre otros, comprobaban por sí mismos que sus contendores no eran de otro planeta, perfectamente ganables. Que el 1-0 por el bronce ante Austria era lógico y que, frente a escuadras más pesadas como Argentina, no había que arrugar.
Conocimiento empírico, aprendizaje en cancha.
Los grandes triunfos se basan, casi siempre, en miles de repeticiones, en cientos de experiencias (tal como nos comentaba siempre Carlo de Gavardo), y varios fracasos antes de subir a lo más alto.
Ventaja que tenían antes los europeos y naciones desarrolladas: Competir decenas de veces  en el año, por lo que una mala actuación no significaba una frustración, un fracaso.
Si no nos fue bien en una Eurocopa, ya vendrá el torneo de liga, la Champions, qué se yo.
Los chilenos han salido al mundo, juegan en equipos soñados, y son capaces de triunfar ¡hasta dos veces! ante Argentina.
Todos los deportes debieran seguir esa misma línea.
Gracias a LA ROJA de Chile entero.

Carlito de Gavardo Endurista

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