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TIM GAJSER Y LA CONMEMORACIÓN DE UN ANIVERSARIO QUE CAMBIÓ SU VIDA

Ayer se cumplieron 25 años de la muerte de Zan Gajser, hermano del campeón del mundo de MXGP Tim Gajser, quien perdiera la vida a raíz de un trágico accidente en el que fue arrollado por la motocicleta de su propio padre. Para TIm este momento marcó un antes y un después en su existencia, y si bien asume que hasta la fecha se hace muy duro estar sin su hermano, reconoce que la presencia espiritual de Zan es su máxima fuente de inspiración que hoy lo convierte en un referente del MX mundial.

Fuente: as.com

Seguramente, si realizáramos un test a los aficionados del Mundial de Fórmula 1, un gran porcentaje relacionaría el número 14 a Fernando Alonso o el 44 a Lewis Hamilton. Lo mismo sucedería en el Mundial de MotoGP con el 93 de Marc Márquez o el 46 de Valentino Rossi. Y es que todos los pilotos tienen un guarismo especial que siempre tratan de portar porque evocan éxitos del pasado o, simplemente, poseen un gran valor simbólico para ellos. Como es el caso de Tim Gajser.

Gasjer, tricampeón del mundo de MXGP, lleva usando el dígito 243 desde sus inicios en el motocross. Un 2, un 4 y un 3 que encarnan la fecha de cumpleaños (24 de marzo) de su difunto hermano Žan, trágicamente fallecido hace 25 años tras vagar por debajo de un salto y recibir un fuerte golpe de la moto de su padre, Bogomir Gasjer, que en esos momentos estaba disputando una carrera.

«Soy una persona profundamente religiosa y sé que hay muchas pruebas esperando en la vida de una persona. Todos tienen que cargar con su cruz. La mía es particularmente difícil», comienza su testimonio Bogomir en ‘Motorsportotal’ antes de admitir que tras este funesto suceso, muchas personas le llamaron loco por continuar dedicando su vida a las dos ruedas: «Si me hubiera roto y caído en la depresión y tal vez me hubiera convertido en alcohólico o me hubiera suicidado, habría sido lo normal a los ojos de muchas personas. Todos pensaban que estaba loco cuando seguí con el motocross después de la tragedia de mi hijo. ¿Pero qué hubiera sido lo normal? Mucha gente miraba al suelo cuando me cruzaba con ellos. En esta situación, estaba solo. Pero sentía que mi hijo todavía estaba conmigo. No hay culpable de aquel accidente. Fue el destino».

«Žan y yo siempre pilotamos juntos. Si ganamos, ambos ganamos. Llevar el número 243 me enorgullece», amplía el piloto esloveno que en más de una ocasión ha reconocido que la fuerte cohesión que tiene con su padre es la fuerza que le impulsa hacia el éxito: «Cuando cumplí 10 años, mi familia vivía en unas condiciones muy modestas en Ptuj. Mi padre construyó mi casa con la ayuda de amigos y conocidos. Recuerdo que recibí 20 euros por mi cumpleaños e inmediatamente se los ofrecí a mi padre. Preguntó cuántas piedras podía comprar con ese dinero».

Una historia de superación que se ejemplifica cuando Tim señala su número después de cada victoria a lomos de la Honda CRF y apunta al cielo para dedicar su triunfo a su prójimo mayor. The power of Dreams. El poder de los sueños. Como reza el lema del fabricante japonés.

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