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PRIMERO EL DAKAR, LUEGO EL DESAFÍO Y ¿AHORA?…

“¡Te están buscando matador!”, pareciera ser la frase exacta para definir la persecución que sufriera por años el off road europeo y que ahora se hace evidente en Chile por la acción de grupos “ultras”, funcionarios oscuros y por entidades parapetadas en la legalidad de las cosas, no en el criterio y el espíritu de la ley.
Después de 7 años ininterrumpidos se fue de nuestro Norte Grande el Rally Dakar, el más famoso y mediático del mundo, por desinterés del gobierno de turno (algo muy respetable si se quieren volcar recursos en otras áreas o no creer en la llamada “Imagen-País”), como también por el ruido permanente de arqueólogos  apocalípticos, Consejo de Monumentos Nacionales y, supuestamente, por comunidades indígenas.
Los franceses de ASO no son santos de nuestra devoción y, lógicamente, su vocación conquistadora (desde los tiempos de Carlomagno y siglos después de Napoleón), los hace quererlo todo, dando poquito, vidrios de colores. Pero que organizan el Gran Evento de rally, lo organizan.
Todos los años con la misma cantinela : “Que pasaron por áreas protegidas”, “que los geoglifos”, “que la piedra sagrada”, vestigios que debieran estar chequeados y claramente registrados desde hace 130 años por lo menos, cuando esa tierra les pertenecía a bolivianos y peruanos, ¿o no?. Pareciera que la pega se la han hecho motos, quads, UTV y camiones, cuando levantan polvo por huellas ya cinceladas y aparecen, mágicamente, piedras no protegidas.
Ahora le tocó el turno al Desafío del Desierto –antes Rally del Desierto-, que lleva 15 años desarrollándose en esa pampa chilena que ha sobreexplotado y bombardeado la minería por siglo y medio. La acusación en su contra : “daño a ruta milenaria, caravanera, ubicada en parque de geoglifos Chug-Chug”
Vale decir, supuesto daño a rutas pre-hispánicas (no a geoglifos), pre-existentes, por donde pasaron hombres a pata pelá, nuestros antepasados, pero también vehículos de carga, como si no pisáramos el mismo suelo desde hace miles de años… Piedra sobre la piedra (Neruda), es como construimos.
Que las autoridades den los permisos correspondientes pues, basándose incluso en los sesudos estudios de arqueólogos. Que reglamenten sabiamente, sin irse a los extremos y hacia el fundamentalismo, una interacción entre paisaje-deporte motorizado que proteja también esta actividad física, social y libertaria.
Somos defensores del patrimonio y del medio ambiente, pero sin castrar otras actividades humanas…regulémoslas.
Primero el rally, ¿después será el enduro?, que nuestras autoridades tengan una voz al respecto.

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