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PIPE PROHENS Y SU INOLVIDABLE EXPERIENCIA EN EL BAJA 1000

Hoy en horas de la madrugada se dio inicio a la 53a edición del Rally Baja 1000 en Ensenada, México, una de las carreras más clásicas del concierto norteamericano y que en esta oportunidad tiene presencia chilena gracias a la participación de Javier Pérez Potzsch en la categoría Pro Ironman. Hace exactamente 9 años dos pilotos copiapinos fueron los primeros representantes chilenos que disputaron esta competencia en la categoría motos. Cómo no, se trata de los hermanos Prohens, quienes cumplieron un muy buen papel en esta carrera desértica, tal como lo expuso Felipe hace escasos meses en uno de nuestros Instagram Live.

 

PIPE PROHENS Y EL BAJA 1000 EN PRIMERA PERSONA

«El Baja 1000 es una carrera muy distinta a cualquier otra»

«En el año 2010 junto a mi hermano Jaime teníamos consolidado nuestro proyecto deportivo (habían corrido hasta ese momento dos Dakar). Teníamos auspicios que se ponían con buenas lucas, y en determinado momento les presentamos el proyecto de ir a correr el Baja 1000. La única historia que conocía de un chileno en esa carrera era la de Juan Pablo Rodríguez que la había corrido años antes en una Escarabajo. A partir de ahí averiguamos opciones de equipo. Terminamos asociándonos a un gringo súper buena onda, con mucha experiencia en esta carrera. Él tenía muy buena llegada con el equipo Honda USA, ante lo cual se nos dio la posibilidad de conocer las instalaciones de esta escudería con Johnny Campbell a la cabeza, además aprovechamos de hacer algunas preparaciones para nuestras motos del Dakar y de paso disputar el Baja 1000 que es una carrera completamente distinta a todo que he hecho en mi trayectoria».

 

«Gringos despelotados»

«Es una carrera loca. Uno, que es medio huaso, se sorprendía en todo momento, desde que llegamos a Los Ángeles y luego conocimos las dependencias del equipo gringo en San Diego. Hasta ese minuto me imaginaba que los gringos eran pro en todo, pero una vez estando en la carrera nos dimos cuenta que eran bien despelotados. Nosotros acostumbrados a las verificaciones técnicas del enduro y rally normadas por la FIM, en las que te fiscalizan hasta los calcetines que usabas y todo lo que llevaba la moto, en el Baja 1000 quedábamos sorprendidos porque un ‘pelao’ le ponía un sticker a la moto y pasabas rápidamente la verificación como si nada. Luego en carrera no competíamos con GPS, sino que debíamos estar atento a las banderas y al conocimiento de las rutas que podías recorrer previamente las veces que querías haciendo el pre-running. En nuestro caso solo pudimos hacer un reconocimiento de algunas zonas. De hecho nos quedamos sin conocer previamente ciertos sectores de la carrera, mientras que el ganador de ese edición Quinn Cody había hecho el pre-running alrededor de 20 veces…»

 

Gran exigencia física

«El Baja 1000 es muy duro porque pasas horas parado sobre la moto con whoops que te llegan a la cintura. Nunca en mi carrera deportiva he sufrido tanto de pantorrillas como en esa competencia».

 

Derribando los mitos

«Me pasaron cosas maravillosas como correr de noche, pero al mismo tiempo debes estar muy concentrado para seguir flechas con mucha atención porque los mexicanos te ponen trampas en distintos lugares. Es una carrera con muchas historias, como por ejemplo que los mexicanos hacían fosas con agua y desbalijaban a los autos que se quedaban en el barro».

 

Salvándose de vivir un trauma

«Nosotros largamos a las 6 de la mañana, cinco horas antes que los autos. Siempre estuve preocupado de saber cómo detectar si llegaba a tener un auto detrás, pero los gringos me tranquilizaban diciéndome que esto podía darse de día y que lo notaría al sentir las grandes luces de los vehículos apuntándome. En definitiva terminamos la carrera como a las 4 de la madrugada y el piloto que ganó en autos, el mexicano Vildósola, finalizó como 3 minutos después, por lo que nos salvamos de vivir esa experiencia traumática».

 

Buen resultado y mejor experiencia

«Llegamos 7° en nuestra categoría que era la clase 22, la más competitiva del Baja 1000, y fuimos capaces de ganarle a algunos gallos con experiencia. Nosotros corrimos en equipo, por lo tanto uno compite por tramo pasándole la posta a tu compañero que debe ocupar tu moto. Es una carrera en la que debes ser súper cuidadoso con la mecánica para que aguante los 1.600 kilómetros de una tirada. Los chilenos solemos ver estos eventos como algo muy lejano, pero con Jaime que lo hicimos nos dimos cuenta que tampoco es algo tan complicado de hacer.  Es una competencia bastante más económica que correr el Rally Cross Country. Sin duda una experiencia que vale la pena vivir».

 

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