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OTRO IMPERDIBLE DE MÁRQUEZ DE LA PLATA : EL CRUCE DEL SALAR DE ATACAMA

Por Eugenio Márquez de la Plata
Foto Portada (de izquierda a derecha) : Eugenio, Tatán Hevia, Pablo Herrero, Caco Bustamante y Sergio «Hippie» Calvo, año 87, en el Salar de Atacama.

Desde Chiu Chiu nos fuimos a Caspana (Altiplano chileno, Desierto de Atacama) con la idea de alojar ahí, donde pilláramos, año 87, por esos sectores no había turismo como el que conocemos hoy , así que cuando llegamos a Caspana el pueblo estaba fantasma , nos percatamos que la gente se había escondido en sus casas, claro 5 motos andando por ahí y sus pilotos que parecen astronautas, es intimidante…

Largo y peligroso trayecto en motos Honda. Una de caco y otra de quien escribe.

Así comienza un nuevo relato vivencial en moto de nuestro amigo y columnista Eugenio Márquez de la Plata quien, en fecha pasada, nos sorprendiera con su leído artículo del Cruce al Canal Beagle post conflicto entre Chile y Argentina por las islas Picton, Lenox y Nueva. Actores en esta ocasión : Márquez de la Plata, Hippie Calvo, Caco Bustamante, Pablito Herrero y Tatán Hevia.
Sigamos leyendo, ahora con un imperdible del Norte Grande.

Nos fuimos a la escuela y hablamos con el director para que nos permitiera alojar y a cambio pasear a los niños , a los pocos segundos aparecieron todos y les dimos vueltas como locos , qué cara de felicidad de esos chiquillos!. Comimos algo  y nos tiramos al suelo; otros juntaron mesas y durmieron ahí , incómodo y helado, qué quieren que les diga , pero era la aventura.

Todo partió en Chiu Chiu, muy tranquilo con los pobladores del lugar
Calvo, Hevia y Bustamante en la famosa iglesia altiplánica de Chiu Chiu

Partimos temprano al Tatio («Abuelo que llora» en lengua Kunza, muy apropiado para este campo de géiseres) por una cuesta interminable y, además, nos agarró una tormenta de tierra que no se veía nada, fue duro ese manejo.  A medida que subíamos apareció la nieve , manchones al comienzo y después el camino nevado total , seguimos hasta el paso Vicuña a 4.400 metros de altura. Por una descoordinación (nunca hay que separase) Sergio Calvo, Pablo Herrero y Tatán Hevia partieron al Tatio por otro lado, Caco Bustamante y yo nos quedamos esperando pues estimamos que con la cantidad de nieve que había volverían al poco andar , no fue así ¡! Pasó el rato y no volvían ¡!  .

En el Paso Vicuña

En el altiplano a esa altura no es chiste asumir riesgos con la hora o que te pille la noche, la temperatura cae rápidamente a muchos grados bajo cero. Yo ubicaba bien el sector pues había estado hace poco en un viaje al Tatio con mi padre, así que le expliqué al Caco que si tomábamos ruta a San Pedro debíamos andar por una planicie  hasta llegar a una azufrera donde inicia la cuesta del diablo que nos llevaría hasta San Pedro, tomamos la decisión y partimos.

Nos fuimos encontrando con mucha nieve sobre el camino y tuvimos que meterle mucho enduro para pasar por donde pudiéramos , en una pasada de agua congelada se quebró el hielo y me fui al agua , horror, no era lo mejor , pensé que me congelaría , pero la adrenalina era tan alta por salir luego de esa interminable planicie que seguí dándoles nomás , al Caco le empezó afectar la altura  y yo mojado ¡ la cosa se estaba complicando.

Se nos sumó tal ventisca arrachada que la huella de la moto del Caco que iba delante se borraba inmediatamente, seguíamos avanzado y  la bencina se nos comenzó a terminar , pusimos reserva  y nos dimos ánimo, nuestra meta era llegar a la azufrera como fuera pues ahí nos podríamos resguardar . Por fin comenzamos a salir , había menos nieve , llegamos a la azufrera y con Caco decidimos cortar motor y tirarnos con el vuelo hasta San Pedro , solo echábamos andar las motos cuando había una subida .  Llegamos ¡!! Increíblemente  con el vuelo .

Camino hacia San Pedro, con un frío y una altura que ni te cuento!

Nos fuimos rápidamente a la Hostería – la única que existía y el único lugar donde había bencina –  y se nos vino la noche , literalmente se nos vino , ¿donde estarán nuestros patners ?  , nos preocupaba que ellos al volver al cruce donde nos separamos vieran nuestras huellas y se tiraran a cruzar el altiplano!!. Logramos saber por la gente de la Conaf que sí habían estado en el Tatio , y después supimos que los vieron en Caspana. Pero bueno , solo eran razones , como dicen en el campo  . Ya muy tarde sentimos el ruido de las motos , uuuuh!!! Cómo nos abrazamos al reencontrarnos ¡!! Estábamos todos juntos , sin problemas  y con una tremenda anécdota para contar .  Sergio , Pablo  y Tatán  llegaron al Tatio  y después volvieron a Caspana , de ahí siguieron a Calama  y a San Pedro , tremenda ruta que se tiraron.

Esa noche Festejamos como correspondía ¡!.Estuvimos varios días en San Pedro de Atacama , recorrimos el Valle de la Luna  subiendo dunas , bajando cerros  , metiéndonos por todos lados – impensable hoy -fuimos a Tulor , al valle del rio San Pedro donde el Caco se hundió con moto y todo . De mañana salimos a Toconao con destino final Peine donde teníamos una invitación para quedarnos en el campamento del litio , que ruta más maravillosa , todos con los buenos personal  stereos escuchando música , ( léase tocacintas personal ), con los cascos amarrados a la moto , pañuelo a la cabeza ¡!! Que libertaaad!!!. Llegamos al atardecer al campamento del litio donde nos atendieron como reyes  y dormimos como tales . Carlos Sáez nuestro anfitrión  nos llevó a ver la explotación del litio y nos dio una vuelta por la parte sur del Salar de Atacama, les recuerdo que era el año 87 , no había nada de nada , solo campamentos mineros y caminos de tierra.

La cultura es esencial en cualquier viaje motorizado que se precie. Aquí visitando iglesias históricas

Temprano estábamos en el taller del campamento del litio arreglando neumáticos y cargando bencina en  botellas de bebidas , no teníamos otro forma de llevar combustible , éramos unos verdaderos molotov circulantes. Cruzamos el salar por el camino habilitado por la explotación del litio y por una huella militar y de tanques nos fuimos cruzando el llano de la paciencia – que buen nombre , no ? – la cordillera de la sal  y  la cordillera del Domeyko  con su inmensidad deshabitada. Nuestros amigos eran la chusca , los caminos interminables y valles gigantescos , todo se ve tan cerca pero realmente están muy lejos , es tan nítida la atmósfera que engaña. La distancia entre el Salar y Baquedano no la sabíamos realmente (hoy sabemos que son 230 kilómetros ) , así que a medida que pasaban las horas nos preocupaba quedar sin bencina en la mitad de la nada, pero en un alto  divisamos a lo lejos el poblado de Baquedano ¡!! Lo habíamos logrado , cruzamos ese desierto sin tener ninguna ayuda más que seguir huellas y ocupando el sentido de orientación . En Antofagasta, en el Gran Hotel nos plumerearon (pasaron plumero) antes de entrar  por lo enterrados que veníamos .

Si tienen curiosidad de saber qué motos eran , 4 Honda XR 250 y 1 Honda XR 350 .

 

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