DIEGO SALGADO: LA SORPRENDENTE HISTORIA DEL DOCTOR QUE SE HA CONVERTIDO EN REVELACIÓN DEL SBK NACIONAL

En el diario vivir suelen darse situaciones que ponen a prueba al ser humano y que lo obligan a hacer cambios importantes sobre la marcha con tal de sentirse mejor consigo mismo. Esto fue lo que le sucedió a Diego Salgado (40 años de edad), médico cardiólogo de profesión, quien supo transformar un momento adverso en su vida personal como una oportunidad perfecta para ampliar sus horizontes, y nada menos que a través del motociclismo. Hasta inicios de 2016 el capitalino ni siquiera sabía lo que era manejar una moto, pero en base a disciplina, constancia, compromiso y al importante caudal de aprendizaje adquirido junto a su coach César Mora no solo consiguió transformarse en un buen conductor, sino que además pasar en los últimos meses al ámbito de las carreras y con resultados notables como lo prueba su triunfo del último domingo en la serie SBK Promo del Campeonato Nacional de Velocidad en Leyda. En S Motos te invitamos a conocer la increíble irrupción de Salgado, quien en espacio de solo dos años pasó de no manejar a motos a subirse al podio en el torneo más importante de Superbike del país, dejando una vez más de manifiesto que nunca es tarde para aprender.

 

Por Ignacio Psijas

 

Diego, ¿cómo se dio tu ingreso al motociclismo?

“La verdad es que hasta hace dos años ni siquiera sabía andar en motos, pero en junio de 2016 a través de un primo que es amigo de Gonzalo Huerta se dio la oportunidad de subirme a una Ducati Scrambler. Mauro Concha me dictó clases básicas sobre cómo tomar el manillar, y el uso de embrague, freno y cambios. Anduve un rato con la moto en ralentí y a partir de lo aprendido comencé a dar vueltas a la manzana, para luego, con más confianza, empezar a hacer viajes a la playa y al Cajón del Maipo”.

 

¿Tenías aprensiones sobre lo que implica manejar una moto?

“Siempre me preguntaba a mi mismo por qué se mataba tanta gente en moto, así que comencé a ver cómo podía aprender más y sacar mayor potencial haciendo uso de más técnica. Eso me llevó a asistir a los Track Day que impartía Ducati. El primero que fui se desarrolló en Interlomas donde compartí con personas como Crsitian Baeza, quien es el cardiocirujano que en su momento salvó a Andrés Jusari. Con esos Track Day me fui entusiasmando, ante lo cual en octubre de 2016 me compré una Multistrada. En esa moto anduve algunas vueltas en un Track Day en Huachalalume, La Serena, pero luego Gonzalo Huerta me instó a que probara con la Panigale, que era otra cosa, una moto de alta cilindrada y con mucha potencia”.

 

¿Cuánto habías aprendido hasta ese minuto?

“En un día de pruebas con Ducati en Leyda junto a 25 alumnos me di cuenta que estos Track Day no me estaban sirviendo, ya que necesitaba tener una atención más personalizada para aprender y adquirir técnica. Busqué alternativas y conseguí que me hiciera clases César Mora, quien logró un acuerdo con Alejandro Schmauk para arrendar Las Vizcachas, donde tuve que cumplir además con la petición de contratar una ambulancia para mis sesiones en pista”.

 

¿Qué lograste mejorar en estas clases personalizadas?

“Muchos aspectos. En Vizcachas practiqué en un principio con la V-Strom, dos veces con la Multistrada y luego con la Panigale. En esta última moto fue con la cual logré desarrollar más técnica, mejorando mi postura, el frenado y las trayectorias en pista, lo que trajo consigo que alcanzara más velocidad y mejorara la parte mental. Al andar en pista me encontré ante el miedo de la velocidad, pero al mismo tiempo a la voluntad de no andar lento, así que fuimos logramos un avance paulatino, paso a paso que me permitió sentir más soltura y libertad sobre la moto”.

 

En pocos meses fuiste avanzando sostenidamente hacia motos de mayor cilindrada.

“Si, tras 4 a 5 meses andando en la Panigale me subí a una Suzuki de SBK y luego adquirí una Kawasaki Ninja ZK10, ya que quería tener una moto japonesa. La Kawa la tengo 100% racing con carenado y escapes diseñados para la competición en pista”.

 

¿Cuándo tomaste la decisión de pasar a las competencias?

“A fines del año pasado comenzamos a hacer simulacros de carrera, y luego que mi profesor César notara que mi andar era suficientemente bueno para competir contra otros pilotos tomamos la decisión de debutar en las carreras durante una fecha del SBK Sur en enero pasado”.

 

¿Hubo algún momento decisivo que te fortaleció a la hora de dar el salto a las carreras?

“Si, definitivamente. En las clases con César paso entre 4 a 8 horas semanales practicando en pista, pero si bien las sesiones en Vizcachas fueron han sido muy útiles como lo muestra mi mejora en los tiempos por vuelta, el momento clave para mi desarrollo fue cuando asistimos al Kartódromo 7 Puentes en Rancagua, ya que eso me permitió mejorar la técnica en zonas lentas. La verdad es que terminé muy cansado tras esa prueba, pues manejar una moto de alta cilindrada sobre una pista con tantas curvas es súper demandante, pero en definitiva fue algo muy útil que me llevó a hacer un chip mental al andar sobre la moto”.

 

¿Cómo fue la experiencia en ese debut como piloto en Temuco?

“A nivel de resultados muy positivo, ya que terminé 3° y 2° en las mangas, y además pude corroborar que mi ritmo era bastante más alto de lo que pensaba cuando entrenaba solo, pero por contraparte quedé un poco preocupado porque durante ese fin de semana se produjeron muchas caídas, algunas de ellas graves, por lo tanto me cuestioné qué estaba haciendo al correr en un deporte tan riesgoso. Por un instante pensé que me había metido en una guerra, pero César me tranquilizó diciendo que siguiera la metodología y técnica que he alcanzado a lo largo del tiempo, ya que haciendo las cosas de esa forma mi manejo en la pista sería muy seguro”.

 

Luego de ese debut y los buenos resultados que has conseguido en el campeonato nacional, ¿cuáles son tus próximos objetivos?

“En los últimos meses me he dedicado a buscar mi propio estilo conductivo. Cada piloto tiene su propia forma de manejo, y yo estoy buscando la mía en base a un trabajo metódico y sin improvisaciones, que incluye horas de entrenamiento en simuladores”.

 

¿De qué forma te definirías como piloto?

“Me gusta sentir el control de la moto, y en ese sentido creo que a medida que más rápido ando menos siento la velocidad y los 200 HP de la Kawasaki. Creo que soy un piloto cuidadoso, con mente fría, que sabe controlar el carácter y que manejo bien tanto los tiempos como la toma de decisiones”.

 

¿Cómo te has sentido en el medio?

“Disfruto con el ambiente de las carreras. He encontrado mucha solidaridad y generosidad, y al mismo tiempo a gente muy afectuosa y que transmite mucha hermandad”.

 

¿Cuál es tu enfoque hacia las carreras?

“Esto me lo tomo como un hobby, sé que debo llegar el lunes a trabajar, por lo tanto todas las clases con César me han ayudado a hacer una buena escuela, aprender y tener mayor control sobre la moto, ya que de lo contrario es un peligro”.

 

¿Qué mensaje le darías a aquellos que deseen sumarse al campeonato de velocidad?

“Espero que cada vez se sumen más pilotos, especialmente jóvenes. En lo personal lucho todos los días contra aquellos que salen a pistear en las carreteras. A ellos les digo que no van ni a la mitad de la velocidad comparados a quienes lo hacemos en los circuitos, y además lo hacen de manera muy insegura. La gente suele no entenderlo porque les gusta asumir riesgos, pero hago un llamado a todos los que les gusta la moto para que vayan a clases de manejo, que asistan a Track Day en pistas, ya que aprenderán mucho y lo harán en un lugar que perdona errores, que es justamente lo que no sucede en las calles y carreteras”.

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