DESAFIANDO AL PODERÍO JAPONÉS

Hasta inicios de la década de los 90 la supremacía del Mundial de Velocidad en su por entonces categoría reina 500cc era exclusividad absoluta de las marcas japonesas, sin embargo, la historia comenzó a cambiar el 12 de julio de 1992 cuando bajo unas condiciones de pista muy cambiantes en Hungaroring, Hungría, el cuatro veces campeón del mundo Eddie Lawson hizo lo que parecía imposible: remontar prácticamente desde el último lugar y tomar la punta a 3 vueltas del final para darle al constructor italiano Cagiva su primer triunfo en el medio litro, alcanzando un éxito que sin duda marcaría un antes y un después para las marcas europeaas en la elite del motociclismo de asfalto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *