DE “CONGA” HARAMBILLET A SEÑOR NOTARIO

Revista Digital SMotos ya fue enviada a suscriptores y clientes, así que no es pecado develar una de las entrevistas que llevamos en la edición N°12 y que corresponde a la de un amigo de la casa. Así que con ustedes Gonzalo Harambillet Melero, 40 años ligado a las ruedas…

Por Juan Esteban Lastra

-Con múltiples fracturas y dolencias propias de disciplinas de alto riesgo, el ahora abogado y notario público sigue ligado a las actividades que lo hicieron destacar en el bicicross, motocross y mountainbike. En su tiempo libre, pasea en una VOGE 650 DSX junto a su actual pareja, Pamela Cano, madre de Tomás y de Matteo de Gavardo.

Junto a Pamela Cano en la motos VOGE 650 que adquirió en el mismo lanzamiento del modelo en Chile

Pronto a traspasar las cinco décadas de vida, qué difícil es imaginar a un deportista top en disciplinas de alto riesgo durante 40 años, sentado detrás de un escritorio de cuello y corbata.

Enmascarado en un casco, no es posible identificarlo claramente ni en su niñez ni en su época juvenil, ni menos en su estado adulto. Hoy, con la cara lavada, vistiendo un ambo de tela, camisa blanca y corbata es otra persona este “Conga” Harambillet, como le decían sus amigos. Siempre elegante de lunes a viernes. Serio y atento a los cientos de documentos que recibe cada día en la notaría de la comuna de San Miguel, en la Región Metropolitana.

La mayoría de nosotros lo identificamos con el motocross

Muy temprano el despertador lo saca del descanso. Tal cual lo hacía cuando era un niño, primero; un adolescente, después; ya de adulto en la universidad y desde los 30 años como abogado y Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales.

El día a día laboral comienza sobre unos clásicos zapatos bien lustrados a tono con su vestimenta. En algún momento lo hizo cruzando tribunales, subiendo y bajando escaleras, entre alegatos y negociaciones, clientes y casos. Hoy lo hace colocando su rúbrica como ministro de fe pública.

En el pretérito, desde los 11 años se enfundaba con ropajes especiales, botas, rodilleras, coderas, antiparras y casco para montarse sobre una bicicleta de bicicross. Ya adolescente, se subió a una máquina de motocross. Como adulto, pasó a la bicicleta de montaña. Pero nunca dejó las motos. Hoy se entretiene con los amigos o simplemente para pasear, como lo hace ahora en una VOGE 650 DS versión X azul. Fue ‘amor’ a primera vista.

“La vi y me enamoré. Cuando cabro nunca tuve una moto de calle. Solo tenía una para competir, pero con el tiempo tuve una de origen inglés, pero fue por poco tiempo. Sin embargo, el bichito me quedó picando hasta que se me cruzó la VOGE 650 DSX. Me gustó de inmediato y más por el precio y calidad. La encontré excelente para los tiempos libres, relajarme, salir con la pareja. Es una moto excelente, liviana, cómoda. Es todo un acierto. La verdad es que cuando me subo a ella es como ir en una nave”, explica el excampeón nacional de bicicross y de motocross Gonzalo Harambillet.

CRUZANDO EL MEDIO SIGLO

A los 50 años, el deportista -porque todavía realiza a modo de hobbies mountainbike, motocross y enduro- sigue con la misma actitud de libertad que le generaba en su juventud correr en los nacionales, latinoamericanos y mundiales de motocross. La pasión le sigue brotando, la misma que manifiesta por su profesión de abogado y hoy notario, aunque sean actividades físicamente contrapuestas.

“Es imposible olvidarme de cuando me impactó ver a los seis años una carrera de motocross en San Carlos de Apoquindo. Dije ‘eso quiero practicar’. A los pocos años viajé con mis padres a California (Estados Unidos) y me llevaron a una carrera por el Nacional de ese país. Quedé impresionado nuevamente”, relata el notario desde su escritorio.

Como en los 80 no había competencias para niños, descubrió el bicicross a los 11 años en Norteamérica. “Logré que mi padre me comprara la primera bicicleta en la que se podía competir. Así partí en una actividad que se parecía mucho al motocross”.

Gonzalo recuerda que su sueño no hubiese sido posible sin su padre, don Fernando Harambillet Alonso, quien lo apoyó siempre, pese a que sabía que era un deporte altamente peligroso.

“Desde pequeño fui impulsado por mi padre, abogado y tenista universitario, a practicar deportes y a estudiar, destacando en el tenis por la Universidad Católica con buenos resultados. Pero me gustaba la adrenalina que era correr en las dos ruedas, partiendo en el bicicross. Primero fueron campeonatos regionales, luego nacionales y, posteriormente, en campeonatos mundiales con muy buenos resultados hasta los 18 años”, explica el abogado.

En 1985 fue ganador de la primera fecha de la Copa del Mundo de Bicicross en Canadá en la serie 14-15 años, y en 1988 obtuvo medalla de bronce en Mundial de Chile. Aquello lo impulsa a competir paralelamente en el motocross, debutando en el circuito de Cerros de Chena, en San Bernardo. En dos temporadas llega a ser el subcampeón en 250cc durante dos años consecutivos hasta lograr el título máximo en 1991 y repetir en 1992, compitiendo además en dos mundiales de la especialidad, donde entre 40 corredores se ubica entre los 17 mejores en su más destacada actuación.

En 1997, plena época como estudiante de Derecho, entra a la disciplina del mountainbike, actividad que practica hasta ahora pese a las múltiples fracturas que ha tenido durante sus cuatro décadas como atleta que hasta ahora lo resienten, pero que no lo amilanan a seguir activo junto a sus amigos crossistas, saliendo con ellos los fines de semana a subir y bajar cerros por diferentes circuitos en la Región Metropolitana y alrededores, siempre buscando la aventura y la libertad que significa andar en moto y en bicicleta.

“Tanto la bicicleta como la moto se han convertido en la pasión de mi vida, la que he seguido cultivando no obstante serias lesiones que he sufrido y el desgaste propio de alguien que fue deportista de élite y que ha seguido siempre practicando sus deportes que son su pasión, compartiendo con mi trabajo de abogado, que igualmente he hecho con mucha dedicación y esmero, que fue una de las principales herencias que quedaron de la educación de mi padre, que siempre confió en que yo podía ser un profesional sin dejar de lado mi pasión y amor a toda prueba por la moto y la bicicleta”, rememora con emoción Harambillet, quien tiene un hijo de 19 años que estudia marketing y que practica básquetbol y vóleibol.

En el motocross, enduro y bicicleta de montaña, hoy se reencuentra con los amigos de la niñez y de la juventud que tanto lo marcaron, como los exdeportistas Francisco Cristino, Claudio López, Ruy Barbosa, Germán Baritel y muchos más que son sus amigos de salida en las dos ruedas.

“Estoy inmerso en el deporte al menos durante 40 años de mi vida, descubriendo incluso últimamente el placer de los paseos en moto que no había experimentado, para lo cual ahora tengo una moto VOGE 650 DSX, gracias a la gestión de don Carlos Clericus y de mi amigo Claudio López. Gracias a ellos tengo esta maravilla de moto que me entrega toda esa libertad y alegría de pasear sobre las dos ruedas, que es la pasión de mi vida”, finaliza su historia Gonzalo, uno de los cinco hermanos de la familia Harambillet Melero, el mayor fallecido a los 49 años, un mes después de perder a su padre, a quienes especialmente recuerda cuando se enfrenta al viento, al sol y a la lluvia cuando sale a rodar en sus ‘pasiones’: la moto y la bici.

 

Carlito de Gavardo Endurista

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