¡BOMBA! MIENTRAS MÁRQUEZ PROBABA UN F1, LORENZO SE TRANSFORMÓ EN SU COEQUIPO PARA 2019

Vaya última semana ha vivido Jorge Lorenzo. El mallorquín, quien hasta la semana pasada no tenía asiento asegurado a futuro en el MotoGP y cuyas máximas opciones estaban depositadas en el equipo satélite Yamaha, pasó a ganar en Mugello su primera carrera desde 2017 y 72 horas más tarde a ser confirmado como nuevo integrante del team Honda HRC para 2019 reemplazando a Dani Pedrosa y transformándose en nuevo coequipo de Marc Márquez, quien por su lado, y lejos de las novedades contractuales, se daba el lujo en el día de ayer de probar un Toro Rosso de Fórmula 1 en Austria.

 

Fuente: as.com

Una llamada de teléfono de Jorge Lorenzo a Alberto Puig, team manager del Repsol Honda, resultó crucial para que en el ala dorada se decantaran por el mallorquín como sustituto de Dani Pedrosa y nuevo compañero de Marc Márquez, para las temporadas 2019 y 2020. Así se lo asegura a As el representante del pentacampeón, Albert Valera.

“Jorge convenció a Puig para que le fichara con una llamada telefónica, hablándole con el corazón y convenciéndole de que esa moto debía ser para él”, afirma Valera. Desde el momento en el que el pentacampeón supo que no continuaría en Ducati, tocó todos los palos posibles para seguir a lomos de una moto de garantías y la opción que ya había fructificado era del retorno a Yamaha. No iba a ser con el equipo oficial, porque en él están renovados por dos años Valentino Rossi y Maverick Viñales, pero sí con una moto de fábrica en una estructura satélite, con el patrocinio de Petronas y Monster.

Cómo se gestó el fichaje bomba de Lorenzo por Honda

A esa estructura aspiraba Aspar, que anoche en El Larguero confirmó su sorpresa con el cambio de los acontecimientos, porque “ya estaba aceptado por Lin Jarvis (responsable de la casa de los diapasones) la Yamaha de Lorenzo y todo cerrado al 80 o 90 por ciento”. Sin embargo, el ofrecimiento de Lorenzo a Puig tuvo respuesta durante el fin de semana del pasado GP de Italia y el acuerdo se cerró rapidísimamente.

Quién le iba a decir a Puig que hoy iba a anunciar el fichaje del que durante tantos años fuera su gran enemigo, exactamente desde los tiempos en los que Lorenzo y Pedrosa, su piloto, se fajaban en 250cc allá por 2005, aunque aderezado todo ello por el gran enfrentamiento personal que vivía con el representante de entonces del mallorquín, Dani Amatriaín. El tiempo lo cura todo y hoy Lorenzo y Puig unen sus fuerzas para hacer aún mejor el box del Repsol Honda, donde le aguarda un Márquez que ya dijo que quería a su lado el compañero más fuerte posible y ahora ya sabe que lo tiene.

 

Márquez probando un F1 en Austria

«Ayer estuve muy, muy nervioso, esta mañana también, era difícil dormir, incluso más que en un fin de semana de carreras». Cualquiera diría que el que habla es un apasionado aficionado que está a punto de cumplir uno de los sueños de su vida, y así es. Sin embargo, no es uno uno cualquiera. Se llama Marc Márquez, tiene seis campeonatos del mundo de motociclismo en su vitrina y estaba como un niño en la Noche de Reyes, dando vueltas en la cama esperando a levantarse para abrir sus regalos. El suyo era, ni más ni menos, que un Fórmula 1.

El circuito austriaco del Red Bull Ring fue testigo de un hecho histórico, el estreno a los mandos de un F1 del dominador contemporáneo del referente de la otra acera del motor, MotoGP. Allí estaba Márquez para unir los dos mundos, vestido de piloto, pero no como acostumbra, sino de rookie de Toro Rosso. Aunque, lo que había camuflado bajo los colores de la escudería de Faenza era uno de los coches de su hermano mayor, en concreto el Red Bull RB8 de 2012. Con él, Marc dio 43 vueltas al trazado propiedad de la bebida energética.

«¡He tenido una amplia sonrisa todo el día! Fue increíble conducir un F1 porque es mi primera experiencia con un coche en una pista, nunca antes había conducido uno. Piloté un Fórmula 3 en Motegi, pero solo di dos vueltas», comentaba el ilerdense tras el test promovido por Red Bull y Honda (que mañana disfrutarán Pedrosa y Cairoli) en el que contó con los consejos de Webber y Lauda y estuvo acompañado por Mateschitz (propietario de Red Bull) y Marko, quien reveló sus tiempos: «Empezó en 1:21 y acabó en 1:14. Ha cumplido de sobra con mis expectativas».

900

La pole de Bottas allí en 2017 fue de 1:04, pero no hay referencias cercanas en el circuito de Spielberg a las condiciones en las que rodó Márquez, con un V8 y neumáticos experimentales. El catalán acabó satisfecho con sus tiempos, aunque podría haber mejorado de no ser por el trompo que hizo en la que iba a ser su mejor vuelta: «Paso a paso traté de encontrar la manera de disfrutarlo. Me dijeron que no estaba mal para empezar, pero estaba muy lejos. Luego entendí las cosas y rodeado de estas leyendas todo es más fácil. Es un día que siempre recordaré».

«Es una sensación increíble pilotar este coche, especialmente en las deceleraciones y en el paso por curva, ahora empiezo a sentir de nuevo mi cuello», cuenta entre risas a la agencia ‘APA’. ¿Y qué diferencias notó respecto a la MotoGP? «La gran diferencia con MotoGP es el punto de frenado, también la forma de frenar es totalmente diferente, en MotoGP se frena antes y de forma más suave. En el coche uno se siente más seguro, pero no capta tanto cuál es el límite. En la moto uno tiene más señales de advertencia».

A Webber le cautivó su rápida adaptación: «Marc está en la cima de las dos ruedas y pilotar un F1… es impresionante. Es muy diferente, tenemos mucha carga aerodinámica, mucho agarre en las curvas, la posición del asiento es única porque la visión es diferente… Ha sido un honor estar aquí, ha pilotado de forma increíble». El australiano no fue el único al que impresionó, Mateschitz le dijo en broma que quizá sea también algún día campeón de F1. Ya tiene un lugar en el que competir por ser más veces campeón, esto lo ha hecho para disfrutar, y vaya si lo hizo.

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