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ALVARO GALLEGOS Y LA FELICIDAD DE TOCAR EL ‘ORO’ TRAS VENCER A LA MUERTE

Por Ignacio Psijas

La experiencia y el paso del tiempo suelen ser aliados perfectos a la hora de analizar los hechos del pasado con mayor claridad, especialmente aquellos que dejan huella. Ese es el caso del copiapino radicado en Bahía Inglesa Álvaro Gallegos, quien nos expone en primera persona sus dos desafíos como piloto en los Six Days, aventuras que lo han marcado a fuego, primero con los dramáticos momentos que sorteó en Navarra, España, tras una caída que lo tuvo al borde de la muerte, y dos años más tarde con la gigantesca felicidad de sumar una medalla de oro en el ISDE de Viña del Mar y dejar en claro que siempre la vida da espacio para las revanchas. Te invitamos a leer este repaso que sirve como gran fuente de inspiración.

Gallegos con sus máquinas en Bahía Inglesa esperando por un pronto regreso delas competencias.

Ilusión mundialista

“En 2007 tuve la ocasión de ver como espectador el Six Days de La Serena, pero no fue hasta tiempo después que dimensioné lo importante que sería llegar a correr uno de estos eventos. Tras dedicarle cada vez más tiempo a la moto y avanzar en los principales campeonatos de enduro del país me motivé a disputar la edición 2016 del ISDE en España. Estuve harto tiempo preparándome para esa carrera sosteniendo muchos entrenamientos con mis amigos ‘Toro’ Rojas, Esteban Lanz y Javier Gárate, y además colocando mucha atención en la parte física. Eso unido a la experiencia de correr el Latinoamericano de Enduro 2015 en Colombia y múltiples competencias locales me permitieron sumar buen kilometraje pensando en mi debut en el ISDE”.

Intensa previa

“Poco antes de viajar decidí cambiar de moto, pues la que había utilizado a lo largo de 2016 no me terminaba de acomodar. Llegamos con Javier Gárate primero a Madrid, donde estuvimos hospedados con algunos de sus familiares, y luego nos trasladamos a Pamplona. Dedicamos muchas horas caminando las especiales y la verdad es que estaba súper motivado esperando por el inicio de la carrera. Iba anotado para correr en Clubes, pero todo cambiaría pocas horas antes del día 1”.

Responsabilidad inesperada

“Ruy Barbosa, quien también hacía su debut en los Six Days, se intoxicó en los días previos y en la noche previa al inicio de la competencia el presidente de la FMC José Tomás Díaz llegó a mi pieza para solicitarme que ocupara su cupo en el World Trophy. La verdad es que la situación me tomó por sorpresa, pero de todos modos no dudé en tomar el puesto, asegurando mi total compromiso al equipo, aunque siempre dejando en claro lo que implicaba mi posición como debutante en el ISDE”.

Inicio alentador

“Los dos primeros días se disputaron en condiciones secas y de harto polvo. Anduve muy bien, lo que me dejó muy contento ya que fueron las jornadas más duras del Six Days en España. Hasta ese minuto estaba cumpliendo un positivo desempeño considerando que era mi debut en esta carrera. Había alcanzado buenas posiciones dentro de los parámetros en que me estaba midiendo con mis compañeros y los pilotos latinoamericanos”.

Nubarrones oscuros

“Al finalizar el segundo día el cielo se empezó a encapotar bastante. Lo único que pedía era que no lloviera, pero en los días 3 y 4 nos tocó harta agua y barro. Perdí un poco de ritmo e incluso quedé por detrás en algunas especiales respecto a los latino que había enfrentado el año anterior. Mi fuerte nunca ha sido el barro, pero de todos modos me pude mantener sin cometer errores ni penalizar como nos había recalcado nuestro capitán Rodrigo ‘Chino’ Pérez”.

Momento fatídico

“Al retroceder algunos puestos en la general, decidí salir a darlo todo durante el día 5. En la primera especial le saqué medio minuto a los latinos que tenía como referencia directa. Iba muy bien hasta llegar a la segunda cronometrada del día. Me sentía súper confiado y fuerte, pero cometí un error al tratar de superar a un piloto griego al que había alcanzado en plena especial. Por tratar de hacerle el quite me caí. El porrazo fue fuerte, pero lo peor fue el golpe que me di contra la moto. Como consecuencia me fisuré un par de vértebras costillas y cadera, aunque lo más grave fue que me perforé el intestino justo donde pasa un arteria, lo que provocó un desangramiento interno por el cual me debieron transportar de inmediato vía aérea a al Hospital Universitario de Navarra, donde permanecí internado en la UCI por espacio de una semana”.

Al borde de la cornisa

“En un primer momento pensaban transportarme en ambulancia, pero el enfermero al darse cuenta que estaba sangrando por la boca decidió que era crucial enviarme en helicóptero. Cuando llegamos al hospital comencé a sentirme realmente mal. Recuerdo algunas imágenes hasta que me anestesiaron. No supe más por varias horas. Cuando desperté sentía los ojos muy cansados y me molestaban las luces. La enfermera me dijo que las cosas estaban mejor, que descansara y que luego me contarían lo que había sucedido. Cuando llegó ese momento supe que llegué a estar en coma”.

Larga estadía en Pamplona

“Por suerte estuve en uno de los mejores hospitales de Europa. Era un recinto público, pero equivalente a lo que conocemos como clínica privada en Chile. Luego de los días en la UCI pasé a camas normales fuera de cuidados intensivos, y tras ello debí permanecer dos semanas más, puesto que por la condición en que estuve no podía exponerme a un viaje a Chile. En total estuve casi un mes en Navarra rehabilitándome, lo que incluyó jornadas en silla de ruedas. Mis papás debieron hacer un viaje de 3 días desde Bahía Inglesa a España. Tanto para ellos como para el resto de mi familia fue súper estresante. Durante ese periodo recibí el cariño y mensajes de apoyo por parte de mucha gente, lo que me ayudó a tomar fuerzas y dimensionar lo querido que era dentro del ambiente de mis amigos y del motociclismo”.

Regreso a las motos

“Una vez de regreso a Chile estuve 6 meses de rehabilitación en Clínica Meds, donde me ayudaron bastante. Luego hice 2 meses de bicicleta y aproximadamente tras 8 meses de recuperación pude volver a subirme sobre la moto. Finalmente hice mi regreso a las competencias en mayo de 2017 disputando una carrera del Zonal Norte en Combarbalá en la que me fue bastante bien. Si bien todo ese proceso de rehabilitación me hizo perder peso, toda la experiencia que gané en el Six Days me ayudó. Gracias a Dios me recuperé súper bien. De hecho el doctor tratante en España me dijo que ante tamaño accidente solo el hecho de ser deportista y joven me permitieron sobrevivir a las heridas que sufrí. Lo mismo con la recuperación que me tomó meses en lugar de los 2 años que sucede con una persona normal. Ahí pude darme cuenta lo importante que es ser deportista para afrontar este tipo de situaciones, más aún en ese periodo en el cual me dedicaba 100% a la moto todos los días y tenía una alimentación acorde a esa condición”.

 

Nueva aventura al otro lado del mundo

“En 2017 tuve la oportunidad de disputar algunas carreras, pero luego junto a mi familia determinamos que era una buena posibilidad estudiar afuera y se dio la opción de hacerlo en Australia, algo que siempre había querido. Allá tuve la oportunidad de estudiar y trabajar, una experiencia realmente muy buena. Estuve 10 meses en ese país, donde aparte de estudiar y trabajar aproveché la instancia de viajar y conocer harto del sureste asiático. Esos meses me hicieron aprender y crecer mucho como persona, valorar más las cosas ya que te encuentras solo y con la necesidad de arreglártelas por tu cuenta”.

Una revancha que no podía dejar escapar

“Mi idea era quedarme en Australia un año completo, pero cuando llevaba alrededor de 6 meses me enteré que el Six Days se realizaría en Viña del Mar en 2018. Claramente de haberlo sabido antes me habría preparado a fondo sin viajar a Australia. Me pilló totalmente de sorpresa, más aun pensando que La Serena había sido sede de un ISDE solo 11 años antes. Cuando supe la noticia de inmediato tuve claro que era la opción soñada para tomarme revancha de lo sucedido en España y cerrar un ciclo como piloto. Así fue como decidí volver a Chile y comenzar de inmediato la preparación con miras al Six Days en nuestro país, la que concreté con el apoyo de mis amigos Rojas, Lanz y Gárate con los que retomé los entrenamientos”.

Foco 100% en la moto

“Lo más duro fue que mis padres me dieran el ok después de todo lo que vivimos en España, pero una vez más me apañaron como familia en esta decisión. Eso me permitió enfrentar los entrenamientos y preparación con todo el ánimo. Durante ese año me radiqué en Santiago por lo que corrí todos los FIM y Metropolitano, y además pude desarrollar muy bien una Yamaha 250 FX con la que disputé el Six Days”.

Sin dejar detalles al azar

“La Yamaha 250 FX me acomoda muy bien a mi manejo, lo que sumado a la excelente preparación en suspensiones por parte de Pedro`s y las mejoras que logré en términos de escape y motor se transformaron en aspectos vitales para que me fuese súper bien en la carrera”.

Máxima alegría

“Logré el lugar 14º en Clubes 1 (team Galicia), con medalla de oro incluido, sacándome de esta forma la espinita que tenía clavada desde el ISDE de España 2016. Tener esta oportunidad de tomarme revancha y lograr un oro fue una felicidad súper grande. Eso me permitió tomar conciencia de lo buen piloto que soy, que tengo experiencia y me la puedo ante esta clase de desafíos”.

Semanas de ensueño

“En pleno Six Days de Viña del Mar un amigo colombiano me dijo que semanas más tarde se disputaría un Latinoamericano de Enduro en Bogotá, por lo que gracias al apoyo de mi familia me embarqué en ese reto. Me fue increíble, de hecho fui 1º en E1 y 3º en la general durante el día 1 que se llevó a cabo en barro, una superficie que no me acomoda. El domingo en condiciones más aptas cometí más errores, por lo que rematé 3º en E1 y 5º en la scratch, posiciones que en la acumulada me llevaron a terminar 2º en E1 y 4º en la acumulada. Esa carrera vino a coronar lo que ha sido por lejos el mejor año de mi carrera deportiva, algo totalmente inesperado que puse broche de oro a todos los esfuerzos que puse en mi preparación”.

Presente y futuro

“En 2019 me dediqué a trabajar con mis amigos de Moto Raid, pero igualmente mantuve actividad competitiva disputando el Metropolitano que es un campeonato muy entretenido y familiar. Para este 2020 mi idea era correr el FIM, pero debido a las circunstancias que se han dado no cabe más que esperar. Pese a que actualmente estoy radicado en Bahía Inglesa, mi intención es seguir compitiendo a nivel nacional. Espero que todos salgamos fortalecidos e indemnes de este difícil periodo que atravesamos y que podamos seguir disfrutando del motociclismo”.

Sus Yamaha esperando por el adiós de la pandemia

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