5 MINUTOS CON… ALVARO LEÓN, EL PRIMER NAVEGANTE CHILENO CAMPEÓN DEL DAKAR

Justo a diez años de su debut en el rally cross country, Álvaro León Quintanilla puso rúbrica a una carrera llena de esfuerzos y no exenta de momentos adversos consagrándose como el navegante campeón del Dakar 2019 en la serie Side by Side (SxS). Haciendo dupla con Francisco «Chaleco» López, el hijo del «gran as de las dunas» Fernando León dejó en claro la valía de los co-pilotos al mostrar temple y tranquilidad para afrontar las visicitudes del desierto peruano y así transformarse en el primer navegante chileno que levanta el touareg que distingue a los #1 de la carrera off road más dura del mundo. El propio Álvaro nos comenta desde la comodidad de su hogar, y ya con las revoluciones por minutos más bajas, todos los pormenores de una edición del Dakar que tuvo absolutamente de todo.
Por Ignacio Psijas
Álvaro, ¿cómo te sientes al llegar a este gran logro justo a diez años de tu estreno en el rally?
«Cuando acudí a mi primer Dakar en 2009 acompañando a mi papá que iba como co-piloto de Lucho Eguiguren quedé loco con todo lo que implicaba esta carrera, por lo tanto puedo decir que estoy despertando de un sueño que se hizo realidad. En un momento lo pensé, pero la verdad es que no creía que lo podía conseguir en un lapso de diez años».
¿Cuánto ha significado tu padre en tu desarrollo en esta disciplina del deporte motor?
«Muchísimo, ya que fue quien me impulsó a seguir esta carrera en el rally. Junto a el hicimos cuatro Dakar, incluyendo dos que pasaron por Perú. Uno con un final bastante triste abandonando en la penúltima etapa, y el otro muy positivo en cuanto a actuación y resultado».
¿En qué momento tuviste claro que correrías el Dakar 2019?
«Tarde respecto a otros años. Estaba acostumbrado a trabajar con un año de anticipación en torno al tema, pero ahora solo se definió en septiembre luego que junto a Chaleco corriéramos el Rally de La Serena. Se sentía en el ambiente que podía correr con López porque ya llevábamos un tiempo haciendo carreras y entrenamientos, pero él también quiso probar otro navegante en el Baja Inca de Perú. En un momento pensé que no haríamos el Dakar, sin embargo, tras juntamos después de haber ganado el Rally de La Serena, él consiguió auspicios y además el apoyo de un equipo muy potente como South Racing. Estaba claro que López no iba a correr el Dakar sin una estructura bien profesional, y eso fue justo lo que logró en los meses finales de 2018».
¿Cómo funcionó la estructura de South Racing? ¿Habían diferencias entre las distintas máquinas?
«Muy bien, es un equipo súper profesional. La escudería estaba dividida en dos. Por un lado el team oficial Monster con los buggy más equipados y de última generación, y por otra estábamos nosotros como privados. En la previa llegamos a pensar con Chaleco que los buggy nuevos nos podían llegar a sacar una diferencia importante, pero en definitiva nos dimos cuenta que la evolución de los vehículos nuevos tenían detalles que no terminaban por marcar diferencias respecto a nuestro buggy.
¿Cuáles eran sus expectativas como binomio en la previa al Dakar?
«Sabíamos que andaríamos bien, pero quizás mis expectativas eras bajas, pensando más en un top 5 o top 10, ya que no tenía pensado liderar etapas, ganar y que todo se nos daría tan bien. Quizás Chaleco iba con aspiraciones mayores, pero por mi lado tenía la mente abierta para que se diera cualquier cosa en el Dakar».
¿Cómo vivieron la previa en Lima? ¿Piensas que quizás los comisarios técnicos se pusieron especialmente duros con los SxS?
«Puede ser. Siempre los días previos son duros, pero pese a toda la demora que sufrimos durante la verificación técnica de nuestro buggy, en la que incluso nos tiraron para el día siguiente, debo decir que en lo personal los trámites fueron más relejados que otros años cuando pasaba horas y horas haciendo papeleos. Ahora, en cambio, el equipo South Racing, nos facilitó muchas cosas a tal punto que el carnet de control final tenía 8 timbres firmados de 10, lo cual nunca me había pasado antes».
Una vez ya en carrera, ¿se esperaban un comienzo tan auspicioso colocándose en punta tras dos etapas?
«Fue un inicio intenso, en el que estuvimos bastante ansiosos. La etapa 1 no fue compleja, ya que las trazas se encontraban bien marcadas, pero luego en la 2 se puso difícil la carrera. Tras un comienzo de tanteo, en la segunda etapa nos fuimos a fondo y logramos ganar la etapa y ponernos a la cabeza de la general, lo cual nos puso más ansiosos aún».
Pese a esa ansiedad que comentas, todo iba bien hasta la etapa 4, día en el que sufrieron muchos problemas. ¿Vieron todo perdido?
«Quizás Chaleco tuvo una postura más extrema. Al perder una hora y media dio todo por perdido, pero por mi lado siempre trato de mantener una postura positiva, pues sé que los problemas son parte del Dakar y que todos pueden sufrirlos en algún momento de la carrera. En ese instante traté de transmitirle calma, ya que aún faltaba más de la mitad del recorrido y los inconvenientes que tuvimos nosotros perfectamente podían ocurrirle a otras duplas. De hecho en una sola duna podías ganas o perder entre media a 1 hora fácil, únicamente por tema de manejo».
Cuéntanos, ¿qué pasó exactamente en ese fatídico día 4 de carrera?
«Antes de quedarnos atascados en una duda me pegué mi única perdida de todo el Dakar. Pasamos por una verdadera piscina de fesh fesh en la que perdí la visibilidad y me salté una nota del roadbook, por lo cual extraviamos el rumbo por alrededor de 15 minutos».
Minutos eternos.
«Claro, para mi fue una situación complicada. Igual Chaleco se anduvo molestando, más aún considerando que era la etapa Maratón sin asistencia. Después, además, nos quedamos en una duna. Pensamos que pasaba algo con una homocinética, pero luego nos dimos cuenta que el diferencial no tiraba. No teníamos tracción, pero de todos modos logramos sacar adelante tanto esa etapa como la posterior, en la cual logramos perder menos minutos respecto a los punteros».
¿Cuán duro fue salir mentalmente de ese momento?
«Durante esa cuarta etapa fue complicado. En la quinta etapa logramos sobrevivir, pero al día siguiente, en el descanso, cambiamos el switch. Era necesario hacerlo, puesto que no puedes correr un Dakar si sigues pegado en lo que ya pasó».
Antes de cerrar ese capítulo, no puedo dejar de preguntarte del instante en que Ignacio Casale no se detuvo a ayudarlos. ¿Cuál es tu posición al respecto?
«No es algo a lo que quiera darle mayores vueltas. Primero que todo debo mencionar que por ese sector en que estábamos detenidos pasaron entre 20 a 30 máquinas de otros pilotos. Chaleco igualmente se molestó y yo también en su minuto. Estaba la oportunidad que el parara, pero no lo hizo y se fue nomás».
¿Hizo algún amago de parar o simplemente pasó?
«No, pasó nomás. Le hice las señas para que tomara el camino correcto, ya que no era por el lado en que me encontraba parado. Yo tenía la cinta lista para salir, por lo tanto pensé que Ignacio pasaría y nos ayudaría, pero no sucedió. Estoy seguro que otros chilenos hubiesen parado, pero Ignacio es más competitivo  y siguió».
¿Quizás el lugar era complicado e Ignacio siguió para no quedarse atascado también?
«Puede ser, porque él no estaba viendo lo que yo apreciaba desde arriba de las dunas. Desde mi posición apreciabas el camino fácil y duro, mientras que él visualizando hacia arriba veía la cagada. Se puede interpretar de distintas maneras, pero luego Chaleco e Ignacio hablaron del tema y no le siguieron dándole más vueltas porque en realidad no valía la pena».
En carrera ¿se dio el fenómeno inverso que ustedes se encontraran con alguien parado?
«Chaleco pienso que es de la onda de parar y ayudar, pero no nos sucedió. Siempre fuimos adelante, por lo tanto vimos poco buggy. Por el contrario, nos encontramos con muchos autos de punta, a lo cual no estaba acostumbrado. De hecho en una etapa tuve la oportunidad de hablar con Lucas Cruz, navegante de Carlos Sainz, quien se quejaba de la poca confianza que les daba el sistema de inflado y desinflado que tenían en su Mini».
Llegaron al día de descanso lejos de la punta. ¿Qué dialogaron en esa jornada?
«Chaleco tuvo conversaciones con su familia y psicólogo Gilson dos Santos, lo cual le permitió hacer un switch, pasando de una primera semana full ansiedad a una segunda en la que el objetivo era disfrutar y hacer las cosas lo mejor posible, tal como en realidad sucedió».
¿Cómo estabas preparado para esa segunda mitad de carrera?
«Muy bien, ya que tras la quinta etapa pasamos la noche en el hotel y pudimos dormir bastante. Además durante la carrera siempre me sometí a los masajes de los fisioterapeutas que me ayudaron a superar una molestia en la parte alta de la espalda y estar en óptimas condiciones. Y en cuanto a la parte mecánica estaba tranquilo, ya que el equipo aprovechó el día de descanso patra trabajar en todos los aspectos del buggy, y la verdad es que prácticamente nos dejaron un vehículo nuevo listo para acelerar a fondo».
¿Qué tal se dio ese regreso a la acción en la etapa 6 que tantos dolores de cabeza causó a varios pilotos?
«Esa especial junto a la 7 fue en la que anduvimos más a fondo. El propio Chaleco me dijo que correríamos al todo o nada, y así fue en esas etapas. No se guardó nada. Solo al final de la séptima etapa comenzamos a pensar en la opción de bajar un cambio».
Aún así al día siguiente ganaron la octava etapa y se pusieron nuevamente en punta tras los problemas de Gerard Farrés. ¿Cómo se tomaron ese momento?
«Cuando ganamos en la etapa 2 pensé que sería la única que nos adjudicaríamos, pero al final nos llevamos cuatro y fuimos muy parejos en el resto. En cuanto a lo de Farrés, si bien él tenía el apoyo del equipo oficial Monster, al final se trata de una carrera en la que debes minimizar los errores y él también los cometió. Son cosas que le pasan a todos, como quedó demostrado con el caso del ganador de 2018 Reinaldo Varela. Al momento en que recapturamos el liderato lo único que pensaba era en que todo saliera bien. En lo personal tenía los malos recuerdos de 2012 cuando abandonamos con mi papá en la penúltima etapa, y Chaleco también había sufrido problemas en la fase final de otras ediciones, por lo tanto nos concentramos muchísimo para no cometer errores y cuidar la diferencia. De todos modos, pese a que bajamos el andar, finalizamos tercero en las dos últimas etapas , lo cual demuestra que todos tomaron precauciones para mantener intactas sus posiciones».
Aparte del adverso día 4, ¿tuvieron algún inconveniente mecánico adicional?
«El buggy se portó espectacular. Solo pinchamos un neumático en toda la carrera. Chaleco no le pegó a nada. Si bien cambiamos muchas veces de correa, únicamente lo hicimos en una oportunidad durante las etapas cronometradas, perdiendo solo 3 minutos en el reemplazo. López quedó perito cambiando correas y yo cambiando palieres».
¿Y en la parte navegación?
«Lógicamente en algunos instantes se producen algunas dudas, pero salvo por lo que sucedió en la cuarta etapa, anduvimos muy bien en el resto de las especiales. Chaleco además es excelente navegando, por su experiencia en las motos, así que en realidad éramos dos los que estábamos cumpliendo esa función en el buggy. Con él llegábamos en ciertas zonas a la perfección en lo que respecta a la navegación».
¿Qué hacen de Chaleco tan hábil en ese aspecto del rally cross country?
«Visualiza y lee muy bien lo que viene en la ruta, y además entiende perfectamente lo que estoy transmitiéndole, incluso en muchas veces adelantándose a la info que le quiero traspasar. Asimismo, creo que uno de sus puntos fuertes es el hecho de estar muy concentrado en el presente, sin pensar demasiado más allá. Es algo que me comentó aprendió de Carlo de Gavardo, y que implica ir atento nota a nota del roadbook sin saltarse nada».
¿Cuánto ayudaron esas fortalezas en la fase final del Dakar?
«Mucho, ya que estábamos solo focalizados en lo que venía en el instante. Luego de una primera semana de tensión y ansiedad, este modo de trabajar nos funcionó muy bien para lograr la victoria».
En esos días decisivos ¿se les pasó por la mente los malos recuerdos de finales de otros dakares?
«Al menos a mi si. Estábamos muy concentrados y por ende ninguno se refirió al tema, pero si puedo decir que pensé en el abandono que tuve junto a mi papá en 2012. Reconozco que tenía miedo. No por disponer de una buena ventaja en el día 9 quería decir que teníamos la victoria asegurada. De todos modos la intensidad de la carrera nos llevó a permanecer con el foco claro y la verdad es que los días pasaron muy rápidos».
¿Cómo plantearon la estrategia en las últimas etapas al contar con más de 1 hora de ventaja?
«Concordamos en que lo necesario era bajar un cambio. No sabía si Chaleco lo podría cumplir, pero lo hizo perfecto. Buscamos con tranquilidad los way points, pero aún así terminamos tercero en las dos últimas etapas».
Llega el último día y la victoria se veía en el horizonte. ¿Cuán tenso estabas en esa previa?
«Había nervios, pero el hecho que la etapa final fuese prácticamente una repetición del día 1 en Pisco nos hizo correr con calma. Todas las trazas estaban muy bien marcadas, por lo que nos concentramos en superar bien los way points y estar atentos a las zonas de peligro. En realidad no debíamos inventar nada. Cabía actuar con lógica y eso fue lo que hicimos».
En definitiva una victoria contundente, pero la procesión va por dentro. ¿Cómo viviste la llegada?
«Apenas arribamos a la meta Chaleco salió del buggy para hablar con la prensa, pero yo tuve que tomarme un tiempo porque me estaba quebrando de la emoción. Comenzaba a dimensionar lo que habíamos logrado y de inmediato pensé en mi papá, quien ha sido la persona clave en mi carrera en el rally. Luego de unos minutos recién pude bajarme del auto y compartir la felicidad con Chaleco y todo el equipo».
¿Quizás este sea el punto de quiebre en tu carrera?
«Eso espero. La gente de diversos equipos pudo ver que hicimos un buen trabajo, por lo tanto ojalá esto traiga consigo nuevas posibilidades de desarrollo a nivel internacional. Estoy muy agradecido de todo lo que he logrado en mis 10 años de carrera en el rally, del trabajo con ProRace, de mis experiencias con Jaime Prohens, Luis Ignacio Rosselot, quien me permitió profesionalizarme más como navegante, y por supuesto de lo que me ha entregado Chaleco López».
¿Cómo vislumbras el futuro cercano?
«Aún no lo sé. Seguramente mi participación en el próximo Dakar solo se resolverá en los próximos meses, dependerá también si esta carrera vuelve o no a Chile, pero en cuanto a objetivos futuros me gustaría mucho seguir con Chaleco e idealmente hacer más carreras internacionales como Marruecos para así seguir consolidando mi carrera como navegante. Por ahora estoy feliz y disfrutando del momento».

Un comentario en “5 MINUTOS CON… ALVARO LEÓN, EL PRIMER NAVEGANTE CHILENO CAMPEÓN DEL DAKAR

  • el enero 25, 2019 a las 9:03 am
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    Excelente y muy, pero muy buena entrevista

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